No escatimes

No escatimes

Últimamente he estado pensando acerca de las comodidades de la vida y en cómo no es buena idea tratar de ahorrar en las cosas que valen la pena. Por ejemplo, mi esposa gasta miles de pesos en lencería cada año, utiliza solo marcas de renombre  como Priscila y ese tipo de tiendas que utilizan materia prima de alta calidad para la fabricación de sus productos. Yo antes me molestaba con ella por “gastar tanto dinero” en pequeñeces que no valen la pena pero finalmente me he dado cuenta de que los pequeños detalles pueden hacer la diferencia entre comodidad en nuestra vida diaria y vivir con pequeñas molestias que a la larga terminan por consumir nuestros momentos felices.

Es por eso que ahora he tomado la decisión de invertir en elementos que facilitarán o harán más cómodo mi día a día. El otro día compré una nueva silla para mi oficina, ya que la que tenía me generaba una mala postura y es algo que vale la pena considerar, ya que me siento en la oficina en promedio 9 horas diarias. Estoy esperando a que llegue el envío pero estoy seguro de que podré estar con una buena postura en la oficina y más cómodo que en la vieja silla de hace años.

Otro de los pequeños cambios que efectué fue la compra de un nuevo cable para mi celular, ya que el que tenía fallaba muy a menudo, tenía que estar buscando la posición exacta en la cual colocar mi teléfono para que cargara. Ahora con la nueva compra, me he olvidado de esa molestia a la que ya me había acostumbrado pero terminaba por ocasionar una pérdida de tiempo considerable. Si se analiza en el largo plazo, la compra de un producto original (en este caso de Apple) casi siempre será mejor que la alternativa barata, ya que incluso nos brindan una garantía que nos dura hasta por un año.

Creo que el mensaje que aprendí gracias a mi esposa es que no debemos escatimar en gastos de comodidad. No olvidemos que los avances tecnológicos están para hacer más sencillas nuestras actividades,así que si tenemos el privilegio de gozar de estos beneficios, aprovechémoslos al máximo.

 

Vuelve a ser rebelde

Vuelve a ser rebelde

Hola, ya tenía un rato que no escribía, quiero contarles sobre lo que ha estado pasando en mi vida.

Todo comenzó una mañana que desperté con melancolía, recordando los viejos tiempos en los que escuchaba rock y salía a las calles con los muchachos a vivir la vida al máximo. No sé qué despertó en mí ese día pero le dije a mi esposa “es hora de un cambio, es hora de volver a vivir cada día como si fuera el último”. Fue así como decidí despertar y utilizar mi vieja maquinas exprimidoras para hacerme un delicioso jugo e iniciar un nuevo día.

Cuando era más joven, recuerdo haber sido bueno en la ejecución de la guitarra, principalmente de canciones de rock de los 80´s, Journey, Def Leppard y Motley Crue siempre fueron mis favoritos, yo tocaba al ritmo de sus canciones e incluso formé una banda de covers con algunos compañeros. Llegamos a concursar en un par de competencias nacionales antes de separarnos por motivos personales (algunos se casaron, otros se fueron a vivir lejos, etc.). Me inscribí a una escuela de música y cocina (lo sé, menuda combinación) y reviví un viejo amor por la música y la cocina. Comencé como si fuera nuevo en el instrumento y en el arte de cocinar pero poco a poco y en el transcurso de un par de meses mi memoria muscular fue haciendo su maravillosa labor y comencé a retomar el nivel técnico justo en donde lo había dejado hace muchos años, cuando tenía mi banda y cuando trabajaba en una empresa que se dedica a hacer jugos, Zummo.

Ahora he vuelto a las andadas y aunque la rutina diaria me consume la mayor parte del tiempo, he aprendido a incorporar el nuevo hábito de dedicarle un rato a mi guitarra Gibson. Esto a su vez ha funcionado para liberarme un poco del estrés y salir del mundo real aunque sea por un rato, soñar y dejar que los acordes y melodías, así como los sabores de la cocina, hagan de las suyas en mi mente. Ahora hasta me ha surgido el interés por componer mis propias canciones y realizar mis propias recetas, lo que me hace sentir cierta satisfacción y permite darle rienda suelta a mi creatividad.

Solo me queda proponer que sigan cada una de sus pasiones, no importa si es cocinar, jugar videojuegos, diseñar ropa o cualquier otra cosa; busquen algún espacio en su día para alimentar su alma y sentirse satisfechos con cada aspecto de su vida.